8 curiosidades acerca del vino

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¿Recordáis cuando beber vino tenía los dos extremos o engullir cualquier vino barato de mesa o, en el otro lado, estaban los expertos que con aires extraños, metían su nariz en la copa entrando casi en éxtasis?

Eso era antes, ahora las cosas son muy diferentes y los profanos, aunque si aficionados, están aprendiendo conceptos nuevos del mundo del vino y aprendiendo a valorar, eso si, poco a poco, todos aquellas características, aromas, sabores, colores que nos ofrecen la amplia gama de vinos que tenemos en España. Incluso para aquellos que se quieran adentrar más dentro de este mundo, existen unos hechos enológicos sobre el estudio y la ciencia del vino, incluso se puede hacer un master sobre el tema. De estos estudios, investigadores nos han legado a mostrar una serie de conclusiones que nos resultan muy curiosas:

1. Las mujeres son las mejores catadoras de vino

¿Por qué no? No, no es una broma sexista, ni mucho menos. Normalmente asociamos que las mujeres son más propensas que los hombres a pedir un vino blanco o rosado. Pero parece que su naturaleza motiva los hombres a evitar el tomar estos vinos.

Pero, infinidad de estudios demuestran que las mujeres están dotadas con un sentido más agudo del olfato y esto significa que están más bien equipadas para apreciar las sutiles e irrepetibles variaciones causadas por el clima, la madera, la tierra y otros. Saben captar los aromas con más precisión. Esto no significa que los hombres no puedan reconocer los matices de un excelente Chianti, simplemente tienen que poner un poco más de esfuerzo.

Las mujeres deben tener el olfato para el vino, pero son los hombres los que están más bien preparados para beberlo. No se trata solo de una cuestión de medida, sino que, efectivamente, los hombres tienen más de una enzima que descompone el alcohol. En combinación con otras diferencias metabólicas, eso quiere decir que los hombres pueden más a menudo consumir de forma más segura el doble de alcohol que las mujeres.

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2. Se ha bebido vino durante 9.000 años, pero la mayor parte de este tiempo era un vino de muy poca calidad, con muy mal sabor.

El proceso de oxidación del vino (ocurre cuando el aire toca el vino) se ha descubierto relativamente hace poco, durante años la elaboración del vino se realizaba de forma muy rápida, quedando la mayoría de las veces un sabor a vinagre que hacía saltar la lágrimas. Con el paso del tiempo y queriendo mejorar este mejunje, los viticultores, intentando esconder este horrible sabor, le añadían de todo, agua salada, zumo de pescado fermentado, ajo y miel… pero siempre con poco éxito. No obstante, la gente soportaba ese sabor desagradable porqué era más seguro que beber agua.

3. Cómo debemos probar el vino en un restaurante

Nunca os dejéis influenciar por el maître. Tranquilamente, una vez que te hayan servido el vino y sin mover la copa, huélelo introduciendo un poco la nariz en la misma, detecta algún aroma. A continuación, haz girar la copa lentamente, vuelve a olerlo, sintiendo otros aromas diferentes, ya que hemos oxigenado el líquido. Hoy en día es raro encontrarnos vinos picados, pero es mejor comprobarlo antes de pasar toda una comida con una botella de la que no os gusta el olor. Finalmente probadlo, saboreadlo lentamente, absorbiendo un poco de aire para ayudaros a combinar los sabores.

Hacerlo sin miedo, dando al vino al protagonismo que se merece

4. Tener curiosidad por la etiqueta de los vinos, observar el exterior

No solamente se trata de una botella bonita, la etiqueta nos da mucha información sobre el vino que vamos a degustar. Un buen vino tiene unas “buenas piernas”, aquellas líneas delgadas que se deslizan por el cristal. Comprobar que tenga buen olor. Contra más olores puedas percibir, más probabilidades hay de que se trate de un buen vino. Revisad la etiqueta posterior más detenidamente que la frontal, los reconocimientos o premios generalmente son una buena señal. Otros señales reveladores son los frutos, el proceso de envejecimiento y la región.

Hoy en día, los diseños de las etiquetas son muy originales, merece la pena detenerse en observarlas, hay una gran creatividad en ellas y… marketing!!!

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5. El vino europeo proviene de raíces americanas

Fueron los botánicos victorianos los que a lo largo de sus viajes por el mundo recolectando especies de plantas exóticas, enviaban uva americana hacia el viejo mundo. Con la mala suerte que uno de esos envíos la mercancía traía incorporado un virus mortal (la Filoxera) que se escampó por todo Europa, liquidando casi todos los viñedos autóctonos.

Una mente brillante sugirió empalmar las raíces de los viñedos americanos resistentes a las plagas con los viñedos europeas. Se empezó a probar con injertos usando la raíz de una vid americana salvaje que era especialmente resistente y viñas europeas de la variedad requerida. Y así se pudo recuperar la industria vitivinícola mundial. Curiosamente, en la actualidad todos los viñedos europeos (a excepción de algunas en suelos arenosos) están plantados sobre raíces, llamadas patrones, americanas.

6. Beber para recordar

El bulbo olfativo en realidad forma parte del bit de memoria de nuestros cerebros, por lo que los olores a veces causan fuertes emociones evocadoras. Los aromas normalmente están asociados de forma permanente a una experiencia, y como el vino tiene estos olores y sabores únicos, produce un fuerte efecto en nuestra memoria. Evidentemente, esto solo ocurre cuando bebemos con moderación, si no, pasa justo lo contrario.

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7. Podéis probarlo con los ojos

Es lo que se llama la fase visual de la cata. Una de las cosas que vemos por el color es, obviamente, si se trata de un tinto, un rosado, un blanco, o un espumoso. Podemos decir muchas más cosas de él antes de olerlo sólo observándolo. Vemos que los vinos tintos de un rojo oscuro, tienen un gusto intenso y vivo, mientras que los rosados de color rojo frambuesa, nos va a mostrar un sabor goloso, fresco. Y en el caso de los blancos, nos encontramos con colores pálidos, pajizos, entonces se trata de un vino ligero y fresco, mientras que los más oscuros y amarillentos, nos presentarán un gusto a roble.

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8. Y el mayor consumidor mundial de vino es…

… la Ciudad del Vaticano.

Cada habitante de la Santa Sede bebió cerca de una media de 74 litros en 2012, según un estudio del Instituto del Vino de California. Cada persona consumiría, por tanto, unas 98 botellas al año. Hay tres causas que justifican este consumo: el vino se emplea en la eucaristía, tiene un precio muy bajo y la ausencia de niños incentiva un mayor consumo por persona. Un último argumento: en la Ciudad del Vaticano viven unas 800 personas, la mayoría hombres adultos. Luxemburgo es el segundo país de la lista, aunque con una población de 535.000 residentes, notablemente mayor que El Vaticano. Los luxemburgueses beben 56 litros al año.

¿Quieres poner en práctica alguna de estas curiosidades? Te invitamos a que visites nuestra tienda online y pruebes algún vino de nuestro exclusivo catálogo.




2 comentarios sobre “8 curiosidades acerca del vino

    • Mil gracias, nos encanta que te guste nuestro blog, seguimos trabajando en ofreceros temas interesantes y curiosidades.

      Un saludo,
      El equipo de Enboca Vinos.com

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