Prieto Picudo

… la uva autóctona de Tierra de León

Prieto Picudo es una variedad de uva tinta que da lugar a vinos aromáticos, con cierto carácter personal, muy amable y de color intenso. Es autóctona de la zona de Valdevimbre, Los Oteros y la ribera del río Cea, en León.

Es la uva predominante de la zona y la única parte del mundo donde esta plantada. Da poco rendimiento y es de poda y vendimia compleja. Son racimos de pequeño peso y tamaño. La uva compite entre ella para su crecimiento en el racimo y de ahí el nombre de prieta y picuda. Es de grano pequeño como el merlot o cabernet sauvignon. Con alto nivel en Polifenoles, que está muy bien catalogada por Robert P.

El tamaño de la uva es medio, presentando forma elíptica o esférica, dando esta última vinos de mayor calidad, y con una piel negra azulada.

Con esta uva se produce un vino exclusivo de la provincia de León: “El Vino de Aguja”, elaborado con el método “madreo”. El proceso de este vino consiste en provocar una segunda fermentación lenta, que mejora su calidad, dándole el típico picante del CO2 natural disuelto, sin llegar a ser espumoso. Esta segunda fermentación se consigue añadiendo a los mostos, uvas escogidas y enteras de Prieto Picudo.

El Viñedo

El viñedo leonés, que probablemente nació bajo la influencia monástica del Camino de Santiago, vivió su época más gloriosa hacia el siglo XVII, elogiado por el viajero Jauvín en su obra Le voyagerd’Europe. Las numerosas bodegas subterráneas que todavía se encuentran en la comarca dan una idea del extenso cultivo de la vid en épocas pasadas. Las bajas temperaturas de estas cuevas horadadas en el subsuelo permitían elaborar el afamado vino de aguja, fruto de largas fermentaciones y del “madreado” o adición de uvas enteras de Prieto Picudo.

Prieto Picudo posiblemente, es la variedad de uva tinta más de moda en la actualidad. De momento sólo suena su nombre, pero somos pocos, los que la conocemos bien y llevamos muchos años cultivándola y elaborándola.

En los Estados Unidos ya suena en los círculos enológicos mas especializados.
Puede ser también por su escasez, puesto que sólo se cultiva en el sur de León, y un poco en el Bierzo. Para encontrar la Prieto Picudo más antigua, y de mas calidad, tendrás que dirigirte al municipio de Pajares de los Oteros, último reducto de viñedo. Aquí su viticultura, también es especial: Las cepas del lugar no dan aporte (no tienen tronco) y por ello su poda implica un trabajo muy costoso.

La Vid

La vid se presenta con la cabeza enterrada y las ramas extendidas por el suelo; esto hace que su poda sea diferente a cualquier otra, aunque en la actualidad el método de plantación es el común para la vid, en espaldera. Se planta en espaldera, para mejorar su producción, sin que se haya establecido que tipo de poda es la más conveniente, lo más seguro es pulgar y vara, que garantiza una buena producción, pero tiene el inconveniente de un bien hacer en la poda y posterior atado.

Eduardo Abela la recoge en su lista de cepas realizada a finales del siglo pasado dentro de las variedades con características incompletas y restringe su ámbito a la provincia de León. Según constata Alain Huetz de Lemps en su obra “Vignobles et vins du Nord-Ouest de l´Spagne”, antes de la crisis filoxérica, llegó a copar el 80 por ciento de las plantaciones de la zona. Hoy, aunque en menor proporción, sigue siendo mayoritaria por delante de la Mencía, la Palomino y, en último término, la Garnacha Tinta, que ocupa un lugar secundario.

Racimos

Sus racimos, siempre están en el suelo y tapados por las ramas, por lo que es imprescindible levantar cada una de ellas para recoger las uvas. Incluso cuando se cultiva en espaldera, es una variedad poco productiva, que no necesita aclareo de racimos, como ocurre con el tempranillo u otras variedades.

Puede que la Prieto Picudo también tenga algo que ver la altitud extrema para el cultivo de viñedo, puesto que nos encontramos por encima de los 700 metros de altitud.

¿Y cómo es esta uva antes de elaborar el vino? Bajo mi punto de vista estamos delante de un diamante en bruto, comparativamente con otras variedades francesas o españolas.

La Prieto alcanza graduaciones altas, sin ningún tipo de problemas 14-15 % de alcohol, con una acidez muy alta natural, que puede rondar los 7 g/litro expresados en tartárico, y un ph bajo que no pasará de 3,5- 3,6.

Desborre-Maduración

El desborre y maduración de la Prieto Picudo se produce a mitad de estación, es muy sensible al sol y por esto se pueden producir quemaduras en sus bayas y su cultivo requiere dedicación y cuidados especiales, a pesar de su atractivo aspecto y el gran aroma que otorga a los vinos su producción y fertilidad son relativamente bajos. 

Como ya se ha dicho aporta aroma, sabor afrutado y cierta acidez especial al vino, por lo que también puede ser usado para la elaboración de tintos de crianza de buena calidad.

Contiene mucho málico, entre 3 y 4 g/litro, y se hace complicado llevar a cabo la fermentación maloláctica. Ya he visto alguna vez un tinto con 30 meses de barrica, embotellado y sin maloláctica, pero son casos excepcionales.

Sin duda lo mas difícil de conseguir es su madurez fenólica. Por ello en la zona, históricamente se han elaborado unos rosados muy buenos, por su acidez, y por la aguja que da su ácido málico cuando hace la maloláctica.

Si somos capaces de tener en nuestra uva la susodicha madurez, y una buena elaboración, estaremos ante uno de los mejores vinos del momento. Eso sí, no para un consumo demasiado temprano, ni mucho menos, será necesario dejarlo, por lo menos, tres o cuatro años de reposo.

Elaboración

La elaboración tradicional en esta zona fue en el pasado el ‘clarete de aguja’ elaborado bajo la práctica del madreo, un método que consiste en la adición de racimos enteros durante la fermentación del mosto. Eran vinos ligeramente ácidos, de una graduación media de 12º y una tendencia muy acentuada a conservar el carbónico que se desprende de la fermentación alcohólica y maloláctica, la que dio nombre a la aguja en el vino.

Algunos sostienen que son las propias cualidades de la uva prieto picudo las que producen el carbónico. Las uvas sanas y enteras de prieto picudo que se agregan al mosto no se rompen inmediatamente y provocan una lentísima fermentación dentro de cada grano de uva (maceración intracelular).

Lo cierto es que cada año cuesta más mantener el carbónico en la botella varios meses; no así el potencial aromático, la materia colorante y la estructura de los propios rosados, que ha mejorado ostensiblemente en las dos últimas cosechas.

Tierra de León hoy no sólo contempla y ampara esta posibilidad de elaboración en rosados con madreo, sino que también, y con notables éxitos en los primeros resultados en el mercado, se apuesta por elaborar tintos, tanto los jóvenes como con crianza en roble, siempre que la variedad principal sea la prieto picudo, que es la que otorga la personalidad y la diferenciación a todos sus vinos.